Algunos de los terrenos más antiguos de las tierras altas del hemisferio Sur de Marte incluyen la región de Terra Cimmeria, que es el lugar donde se encuentra este cráter de cinco kilómetros de diámetro.
Además de formar parte de un paisaje muy antiguo, las paredes interiores de este cráter están cortadas por cárcavas aparentemente recientes. Determinar si estas cárcavas son jóvenes (unos pocos años o décadas) o si simplemente son jóvenes desde una perspectiva geológica (decenas de miles de años) es uno de los objetivos del equipo de la HiRISE. La HiRISE ha estado monitorizando varios lugares para determinar si los cambios que se ven en cárcavas como esta y que muestren depósitos asociados de tonos claros (u oscuros). Los cambios en la extensión o en la forma de estos depósitos pueden indicar que los procesos que formaron la cárcava siguen activos hoy.
Son particularmente visibles los depósitos que se encuentran localizados a lo largo de la parte inferior de algunos de los sistemas de cárcavas en
la pendiente Este de la pared del cráter. Los depósitos claros dibujan la línea del contacto entre las paredes y el fondo del sistema de cárcavas, que acaba en un abanico de derrubios. En el sistema más grande, un segundo pero menos visible lóbulo del abanico puede observarse que llega más lejos, lo que podría indicar un periodo anterior de la actividad de la cárcava. Como demuestran estas, Marte tiene el registro de una rica historia de formas del terreno que seguramente sean el resultado del flujo, acumulación y erosión de su superficie debidas al agua.
Traducción: Nahum Mendez Chazarra