El módulo de aterrizaje Phoenix tras un año marciano
NASA/JPL-Caltech/UArizona
El módulo de aterrizaje Phoenix tras un año marciano
ESP_017716_2485
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En la última imagen tomada por la HiRISE parece que uno de los paneles solares del módulo de aterrizaje Phoenix se ha desprendido.
La HiRISE ha estado tomando fotos de la zona de alrededor del lugar de aterrizaje, incluyendo a la Phoenix, para estudiar los cambios estacionales que ocurren en esta región. La Phoenix aterrizó el 25 de Mayo de 2008 en la latitud 68 Norte durante el verano Marciano.

Durante el invierno a esta latitud la atmosfera y la superficie se enfrían tanto que el dióxido de carbono, que representa un 95 por ciento del gas de la atmosfera de Marte, forma una capa de hielo sobre la superficie de varios decímetros (uno o más pies) de profundidad. Este hielo, también conocido como hielo seco, cubre las tierras más septentrionales cada invierno, incluyendo cualquier nave que pueda estar sobre la superficie. En primavera y verano este hielo se disipa por sublimación, el proceso por el cual el hielo sólido se evapora a gas sin pasar por el estado líquido.

Esta nueva imagen del lugar de aterrizaje de la Phoenix tiene las condiciones de estación, iluminación y ángulo de visión de algunas de las primeras imágenes que la HiRISE tomó tras el exitoso aterrizaje el 28 de Mayo de 2008. Por comparación con la PSP_009290_2485 (y otras imágenes tomadas en 2008), podemos ver que el módulo de aterrizaje, el escudo térmico, y el armazón trasero más el paracaídas están ahora cubiertos por polvo, por lo que ya no tienen los colores tan característicos que los hacían fácilmente distinguibles del terreno, o las superficies donde el polvo que había fue removilizado tras el aterrizaje.

Pero si el módulo de aterrizaje estuviese estructuralmente intacto, debería hacer la misma sombra. Mientras que el armazón trasero si sigue haciendo la misma sombra, este no parece el caso del módulo de aterrizaje.
Las imágenes del módulo de aterrizaje tomadas en el 2008 mostraban un punto muy brillante (fruto de los reflejos especulares) con zonas azules a cada lado y que eran producidos por los paneles solares limpios que tenía a cada lado. Las sombras del módulo de aterrizaje y de los paneles solares consisten en tres círculos oscuros superpuestos (ver imagen simulada), aunque el reflejo especular llega a esconder parte de las sombras y estas se llegan a ver unidas en las imágenes reales tomadas por la HiRISE.

En esta observación, con los ángulos de iluminación y visión a un grado de los de esta otra PSP_009290_2485, vemos una sombra oscura que podría ser la del cuerpo del módulo de aterrizaje y del panel solar Este, pero aparentemente no hay ninguna del panel solar del lado Oeste. Debido a que el reflejo especular no aparece sobre el polvoriento módulo de aterrizaje, la imagen del año 2010 debería mostrar una mejor vista de la sombra del panel Oeste, pero esta no aparece.

Los paneles solares no estaban diseñados para soportar cargas significativas de hasta quizás 30 centímetros (1 pie) de hielo de dióxido de carbono, así que nuestra interpretación es que el panel se ha desprendido. No sabemos cuánto hielo estacional se forma con la nieve de hielo seco que cae, en contraste con la condensación directa del hielo superficial que en la Tierra conocemos como escarcha.

La comparación de estas imágenes también revela porque ha sido tan difícil localizar la misión fallida en 1999 de la Mars Polar Lander (MPL). La HiRISE buscó la MPL después de que pasaran varios inviernos en el hemisferio Sur, así que seguramente la nave presentaría un aspecto similar a la Phoenix en el 2010. El paracaídas de color muy claro, está completamente escondido por el polvo y los reflejos especulares brillantes tampoco aparecen. El módulo de aterrizaje parece una sombra inusualmente grande de lo que podría ser perfectamente una roca. El armazón trasero tiene una forma de roca inusual, porque está colocado sobre uno de sus lados. Aun se observa un punto oscuro donde el escudo térmico cayó, pero la marca de rebote hacia el Oeste tampoco se ve. En otras palabras, en el 2010 solo hay unas marcas casi imperceptibles del aterrizaje de la Phoenix en las imágenes de la HiRISE.

Si la Phoenix hubiese fallado en su aterrizaje y tuviésemos que buscarla en la gran elipse de aterrizaje después del paso del invierno polar, sería extremadamente difícil deducir que este fue el lugar de aterrizaje o siquiera si llego a aterrizar.

 
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